Uno de los problemas más graves y que necesitan de nuestra atención en la actualidad es el calentamiento global de la tierra, lo cual no es un capricho, ni moda pasajera, ni mucho menos falsa alarma. Debido al uso de los combustibles fósiles que descargan a nuestra atmósfera una gran cantidad de gases que provocan este calentamiento, es justo de imponer y promover el uso de fuentes alternativas de combustibles que sean más amigables con el medio.
Como se podrá suponer, la solución está aguardando en la ciencia de la Química, pues siendo a través del estudio de la materia, la energía y el cambio, se podrán obtener en base a la investigación y el desarrollo nuevos combustibles alternos. Por ejemplo es necesario aplicarse a descubrir y desarrollar tecnologías de aplicación para el desarrollo de fermentaciones de etanol a partir de nuevas fuentes de residuos lignocelulósicos a partir de nuevas enzimas, microorganismos y procesos de hidrólisis que sean eficientes y de bajo costo, residuos que en la mayoría de los casos no tienen utilidad y solo son depositados en basureros, que al mismo tiempo causan más contaminación.
Al mismo tiempo otra de las fuentes no explotadas de combustibles alternos es la de los aceites provenientes de semillas oleaginosas, que forman un gran “almacén” de energía listo para ponerse en funcionamiento.
De tal manera que la ciencia de la materia, la energía y el cambio, deberá ser el detonante en nuestros espacios educativos para ser agentes del cambio en el desarrollo de nuevas tecnologías.
Javier Barragán
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martes, 14 de octubre de 2008
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